domingo, 2 de noviembre de 2008

Capítulo 8 - Yaakov, el Príncipe de las Sombras (EL LIBRO DE LOS PERSONAJES DE LA TIERRA DE LOS CUENTOS)

Yaakov gobernaba la extensa zona del bosque donde nunca jamás había llegado el sol. Era el señor de las sombras porque sólo él había nacido del eclipse de luna que, hace ya años, oscureció el reino de la Tierra de los Cuentos durante doce días y doce noches. Muchas criaturas del bosque sintieron miedo de que nunca más brillasen ni la luna ni el sol, y huyeron hacia lejanos lugares para no volver jamás. Pero cuando parecía que aquello iba a durar eternamente, una nueva criatura vino al mundo y con la luz que desprendía hizo de nuevo nacer el día y la noche.

Así, todos estuvieron de acuerdo en que Yaakov fuese para siempre el Príncipe de las Sombras, porque sólo él tenía el poder de dominarlas y hacer que aquellas zonas frías y oscuras se tornasen cálidas y amables a su paso.

De hecho no se equivocaron en su elección, porque Yaakov poseía el extraño don de la magia que viene del rocío blanco de la luna de invierno, que es la magia más pura y a su vez más poderosa que existe. Sólo unos pocos elegidos la poseen, porque la Luna sólo la concede a las almas que pueden usarla con buenos fines.

Desde entonces el bosque de olmos plateados cambió para siempre. Aquellos parajes sombríos por donde nadie se atrevía jamás a pasear porque el frío se clavaba en el alma se tornaron lechos de hojas frescas que invitaban a descansar a los caminantes.

Yaakov sigue viviendo en el bosque de olmos de la Tierra de los Cuentos. Un día llegó a su reino de las sombras un hada que trajo el viento desde muy lejos y se hicieron amigos para siempre. Y entre los dos, por siempre, siguen usando su magia cada noche para hacer de ese reino de sombras el lugar donde moren para siempre todos los rayos de luna.


Déjame un rayo de tu magia de luna para que me arrope cuando sienta frío en el alma.

2 comentarios:

Malva dijo...

Todos nacemos con el poder de dominar las sombras, al menos las que oscurecen nuestro corazón...solo tenemos que aprender a manejarlo.
Gracias de nuevo por tus escritos :**

esperar la noche dijo...

Pero solo unos pocos pueden trasformar esas sombras en un lugar donde more para siempre la luz de luna. Sólo los elegidos que han sido bendecidos con la magia más pura y blanca.

Si alguien así se cruza en tu camino no le pierdas de vista porque te guiará por siempre por el más bello camino estrellado.

Pero no le dejes solo, hasta las criaturas más poderosas necesitan a veces sentirse arropados para no sentir el dolor del frío en su corazón.


Y, una vez más, déjame un rayo de tu magia de luna para que me resguarde cuando sienta frío en el alma...