miércoles, 26 de noviembre de 2008

Capítulo 14 - Donde quiera que estés (EL LIBRO DE LOS PERSONAJES DE LA TIERRA DE LOS CUENTOS)

A veces una canción triste se puede tornar esperanzadora si al final del camino encontramos un pañuelo de seda con el que enjugar nuestras lágrimas.


Donde quiera que estés,
te gustara saber
que por flaca que fuese la vereda
no malvendí tu pañuelo de seda
por un trozo de pan.
Y que jamás,
por mas cansado que
estuviese, abandoné
tu recuerdo a la orilla del camino,
y por fría que fuera mi noche triste,
no eche al fuego ni uno solo
de los besos que me diste.
Por ti brilló mi sol un día
y cuando pienso en ti brilla de nuevo
sin que lo empañe la melancolía
de los fugaces amores eternos.
Dondequiera que estés,
te gustara saber
que te pude olvidar y no he querido,
y por fría que sea mi noche triste
no echo al fuego ni uno solo
de los besos que me diste.
Dondequiera que estés…
si te acuerdas de mi.

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