He sentido miedo tantas veces, y aún lo siento, que sólo quiero que se vaya de una vez con mis lágrimas de río de agua dulce. Hoy me levanté pensando que puedo conseguirlo, y por eso he querido escribir este cuento, dedicado a todos los que alguna vez sintieron el frío miedo desgarrando su alma.
Elfo Alado tenía ya más de mil años. La noche que nació fue la más fría de aquel largo invierno, y por eso sus alitas se escarcharon nada más vió la luz.
Pero esa criatura que aparentaba ser tan frágil como el aliento de una ninfa, resultó ser tan fuerte como el roble milenario que hay en el bosque. La escarcha que cubría sus alas como un manto de rocio blanco se esfumó en forma de lágrimas de sirena en cuanto despuntó el alba, y Elfo, desde entonces, nunca más volvió a sentir frío.
No todos los elfos del bosque encantado tienen alas. De hecho, tan solo algunos afortunados las poseen, y así pueden volar con sus amigas las hadas cuando se les antoja, y dormirtar en las nubes que coronan las cumbres más altas.
Así de feliz vivió Elfo niño. Pero una mañana se despertó pensando que ya era un hombre y que el bosque se le había quedado pequeño. Quería recorrer aquel vaso mundo que estaba más allá de donde su vista podía alcanzar. Sintió que ese era su destino. Y así, se despidió de todos los suyos y partió volando hacia la desconocida inmensidad.
Nunca olvidó el día que vió la Mar por primera vez. Nunca imaginó que aquello de lo que le habían hablado tantas veces fuese tan grandioso y le hiciese sentirse sentirse tan diminuto. Allí conoció a las sirenas y a los tritones que habitan la Ciudad de los Corales de Sangre, que le contaron aquellas historias de piratas que venían de un lejano país llamado España. Incluso un día vivió por si mismo una de esas batallas entre corsarios, cuando un galeón negro que venía de más allá de la Isla de las Palmeras abordó otro barco que había venído hacia ya años de los mares del sur. Los piratas del sur eran amigos suyos desde hacía tiempo, así que no dudó en enfrentarse a los malvados bandidos que querían apoderarse de los tesoros que tenían en sus bodegas. Los tritones más osados se unieron a ellos y, entre todos les echaron para siempre de sus dominios. Elfo luchó como un valiente y jamás tuvo miedo de su bravos enemigos.
Elfo entonces decidió partir de nuevo hacia otro destino desconocido, y una mañana se alejó volando entre las nubes rojas del amanecer.
Este viaje fue muy duro, porque era aquella época las tormentas de escarcha azul. Cuando atravesó el Bosque de las Brujas del Alba Negra hubo incluso una tormenta de sapos de lengua de fuego, y tuvo que volar lo más rápido que lo había hecho en toda su vida porque aquellas pequeñas criaturas eran tan malvadas o más que las negras magas que las habían creado con su maléficos conjuros, y querían a toda costa quemar sus alitas para que cayese desplomado para siempre entre la negra espesura de su bosque. Pero, una vez más, sorteó la situación con valentía y escapó sin un solo rasguño.
Entonces llegó a la ciudad del Castillo de Sal. Allí gobernaba un rey muy anciano que era muy querido por todos sus súbditos. El problema es que el rey nunca tuvo herederos, y sabía que le quedaba poco tiempo en el mundo de los mortales, así que estaba muy preocupado porque, de entre todos sus posibles sucesores, que eran los consejeros de la corte, no confiaba lo suficiente en ninguno como para legarle su reino.
Elfo llegó al castillo la noche en que se celebraba la gran fiesta del estío. Cuando el rey le conoció supo que era la persona que siempre había esperado. El hada que lee el futuro en los posos del té de flores le había dicho que su mejor sucesor llegaría volando desde una tierra muy lejana. Y Elfo le agradó tanto desde que le vió que no dudo en hacer una junta extraordinaria con todos los caballeros del reino al día siguiente, para anunciar que, por fin, había encontrado a la persona adecuada para ser el heredero de todos su imperio.
Por supuesto esta decisión no agradó nada a los señores de la corte, y aunque llevaban años peleando entre ellos para conseguir ser el nuevo rey cuando el anciano falleciese, se aliaron para tratar de librarse de Elfo entre todos.
Elfo recibió la noticia con perplejidad. Le parecía increible convertirse en rey sólo porque se cumpliese la predicción de una joven hada. Es más, realmente él no quería ser rey porque lo que realmente deseaba era seguir recorriendo el mundo y no quedarse para siempre en aquel reino por bello que fuese. Pero antes de que tuviese tiempo a hablar con el rey para contárselo, una noche, mientras dormía, recibió la visita del caballero mayor y de dos de sus compañeros. No era una visita amistosa. Sus intenciones eran secuestrar a Elfo y encerrarlo para siempre en las mazmorras, donde nadie, ni siquiera el rey, le encontrase jamás. Así el anciano pensaría que se había ido durante la noche y no tendría más remedio que nombrar otro heredero entre ellos.
Pero, como era de esperar, el intrépido Elfo peleó contra ellos con todas sus fuerzas y usando su magia blanca de luna les hechizó y les volvió buenos para siempre. Como siempre, no tuvo miedo de enfrentarse a los malvados porque era el elfo más valiente del mundo.
Cuando habló con el rey, este entendió que no podía confiar su reino a alguien que no lo anhelase realmente. Finalmente se lo otorgó al caballero mayor, que se había vuelto el hombre más bueno y amable del mundo. Al final se cumplió la predicción del hadita del bosque, porque el caballero había llegado a la ciudad siendo un bebé a lomos de un dragón volador...
Elfo partió de nuevo hacia su incierto destino. Como todavía estaba muy cansado de la pelea con los caballeros, decidió descansar la primera noche en un bosque de olmos al que llegó al anochecer. Se preparó un lecho de hojas verdes y plata y se echó a dormir.
Pero esa noche que aparentemente iba a ser sólo un alto en su camino cambió su vida para siempre. De repente se despertó porque pensó que había escuchado algo. Pero nada ajeno a él mismo había perturbardo su sueño. Lo que había escuchado venía directamente de su corazón. Pero no lo entendía porque era la primera vez que algo así traspasaba su alma, y era tan fuerte que lo sintió como un si un cuchillo de hielo le traspasase el pecho.
Tuvo que esperar un rato a calmarse para entender lo que realmente que le pasaba. Aquello que tanto le turbó no era otra cosa que miedo. Simplemente miedo. Nunca hasta entonces había sentido esa sensación, y aunque al principio le hirió tanto que no podía soportarlo, después le abrió una puerta que, hasta entonces, había permanecido siempre cerrada en su interior: la puerta de los sentimientos más intensos. Aunque el frío miedo que sintió le produjo un desasosiego en su almita mágica, se dió cuenta que nunca antes había sentido algo tan profundamente.
Hace ya muchos años que Elfo volvió a su bosque. Fue el día que siento miedo a morir en el recuerdo de los suyos, que es el único lugar donde se vive para siempre.
Y aunque todos pensaron siempre que seguía siendo el más valiente, él nunca olvidó el momento en que los espíritus del bosque de olmos le devolvieron lo que hace tantos y tantos años había perdido.
Ahora el anciano Elfo vive feliz y hace ya muchos años que no siente miedo, porque una noche encontró un abrazo que le hizo darse cuenta de que se puede llorar y ser valiente a la vez.
Dejame morar para siempre en tu recuerdo para no sentir el frio del miedo nunca más.
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4 comentarios:
no llores si estas sola,el silencio te acompaña;no mires al pasado,lo que importa es el presente;no te compares con nadie,ten la cabeza bien alta y recuerda:no eres ni mejor ni peor simplemente eres tu y en eso nadie te supera
El miedo, ese maldito miedo que a veces nos paraliza... Ese miedo que hace años me dejó anclada en un pasado roto, hasta que me liberé de mis miedos y descubri la verdad: un pasado roto no es nada, al final te das cuenta de que nunca estuvo entero del todo...
No tengas miedo, limpia la escarcha de tus alas y busca tus sueños, persiguelos aunque creas que son sueños imposibles, porque están escritos para ti en el libro de las horas muertas, y ni el miedo mas amargo puede impedirte que los hagas realidad.
Hay que ver... con lo chunga que pareces y qué bien escribes hija ;)
Un abrazo muy fuerte desde el Árbol de la Encina del Bosque de La Tierra de los Cuentos :**
Gracias a los 3 por vuestras palabras.
Realmente creo que no tengo miedo al pasado, ni siquiera al futuro. Es el presente, el día a día, el que a veces me asusta porque no se si puedo con él. Tantas veces pienso que no soy capaz de hacer las cosas bien, tantas veces pienso que me voy a equivocar, que creo que eso me hace confundirme.
Es duro a veces no sentirse de este mundo, aunque yo creo que todo el mundo, en mayor o menor manera, tiene un mundo a medida al que se llega a través de los sueños.
...tal vez si me dejas morar en tus sueños viviré siempre en alguno de tus recuerdos, y me será más liviano el camino hacia mi pequeño mundo...
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