jueves, 9 de octubre de 2008

Capítulo 1 - Brujito Volandero (EL LIBRO DE LOS PERSONAJES DE LA TIERRA DE LOS CUENTOS)

Érase una vez, en la tierra de los cuentos, la más bella noche de primavera de todos los tiempos. Brujito Volandero nació esa noche, en el año en que plantaron los olmos en el bosque.

Siempre soñó con surcar los mares y llegar al horizonte, así que en cuanto tuvo uso de razón zarpó en un barco como grumete y se echó a la mar.

En ese barco, capitaneado por los piratas del sur, se sentía como el hombre más poderoso del mundo. Cada mañana se levantaba a ver amanecer en el horizonte, tan lejano, y se preguntaba cuando por fin el barco llegaría allí.

Pero pasaron los años y el barco, aunque cada día se adentraba más y más en alta mar, nunca llegaba al destino que Brujito anhelaba.

Así que, un día, harto ya de navegar y navegar sin abordar el lejano horizonte, decidió quedarse a vivir en una bella isla donde el barco arribó una tarde de estivo.

Se construyó una cabaña de madera y paja para guarnecerse, y entonces se fue a explorar la isla en busca de otros habitantes. Entonces encontró a un viejo pirata que, hacía ya muchos años, había decidido quedarse en la isla para siempre. Y se hicieron amigos inseparables. Tantas cosas le enseño el viejo pirata a Brujito, tantas cosas le contó, que, aunque un día se marchó para no volver jamás, nunca le olvidó, y cada mañana cuando salía de su choza a ver amanecer, todavía escuchaba su voz contándole aquellas historias de los lejanos países del otro lado del mundo. Brujito sabía que el pirata siempre iba a estar con él, ya que se quedó para siempre a cuidarle al otro lado de la luna.

Brujito se había quedado sólo en la isla, y se sentía triste, echaba mucho de menos a su amigo del alma. Pensó en construirse una barca y aventurarse a su amiga la mar para que ella decidiese su destino por él. Pero entonces, un atardecer, cuando estaba en la playa cortando troncos para construir la balsa, divisó una barquita a lo lejos. En la barquita venía ella, Rosita de los Vientos. Rosita salió esa mañana a navegar desde la isla se divisa desde el otro lado de la montaña, y algo le dijo que fuese a visitar la isla de las palmeras, así que, sin pensarlo, puso rumbo hacía allí con su pequeño velero.

Desde esa tarde soleada han pasado ya muchos años. Brujito y Rosita construyeron un mundo a su medida, y son muy felices desde entonces.

Hace unos años el rey de la Tierra de los Cuentos construyó un gran barco para que todos sus amigos pudieran ir a visitarlos. Así, cada noche de luna llena, hay una gran fiesta en la isla de las palmeras. Los elfos y las hadas cantan y bailan hasta el amanecer, y se escuchan las risas de todos hasta el en la torre más alta del Castillo del Rey.

Y colorín colorado, este cuento no ha terminado...

2 comentarios:

Malva dijo...

"Brujito y Rosita construyeron un mundo a su medida, y son muy felices desde entonces."

Esta frase me ha gustado especialmente... porque no importa lo lejos que estes del mundo, ni el tamaño de tu isla, ni los arboles que en ella habiten... Aunque ni siquiera tengas una sombra donde refugiarte del ardiente sol, si construyes un mundo a tu medida, tal y como siempre lo habías soñado, encontrarás la felicidad.

Bss, tqm.

esperar la noche dijo...

Tú has costruido tu mundo a medida. Disfuta de lo afortunada que eres con ello.