Esta también te la dedico a tí, desde mi pequeño corazón de rock and roll.
Un millón de besos desde Dixieland.
Quiero un amor
que cubra con teja de cañón
esta herida abierta.
Un amor compadre y jaranero,
que me abra los ojos y cierre para siempre aquella puerta.
Si te vienes conmigo,
si te vienes conmigo pararemos a la vera del camino,
para ver los árboles vestirse de hojas.
Si te vienes conmigo volaremos confundidos entre jilgueros y rosas.
Quiero un amor
que cubra con teja de cañón
esta descubierta.
Un amor perdido y dominguero,
que me abra los ojos y cierre para siempre aquella puerta.
Si te vienes conmigo,
si te vienes conmigo pararemos a la vera del camino,
para ver los árboles vestirse de hojas.
Si te vienes conmigo volaremos confundidos entre jilgueros y rosas.
Si te vienes conmigo,
si te vienes conmigo partiremos sin destino hacia algún lugar perdido.
Seremos acratas de bajo consumo.
Devoradores de libros de bolsillo
Literalmente.
La rosca desgastada del beso de tornillo.
Instalados en un tiempo variable-
Hablar por hablar,
hablar por hablar,
no hablaremos más.
Viviremos pletóricos
en cincuenta metros cuadrados,
hipotecados o realquilados.
O mejor, saltando,
el que pudiendo quisiera, en zig-zag.
Inmoderados
o moderados,
o inmoderadamente moderados
o moderadamente inmoderados.
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2 comentarios:
He llegado hasta tí, siguiendo los ecos fílmicos y esos arpegios desprendidos por tu poética de salón, una canción dulce, una melodía atractiva... Comparto contigo ciertos desvelos e interrogantes sobre desencuentros y variadas incertidumbres. Quiero imaginarte como en el filme de Irons, cuando el coche avanza torpemente hacia aquellos terrenos pantanosos y la memoria final dicta algo así como que no existen historias con final feliz, y te lo confiesa un profesor de Historia (curiosa casualidad también)... o como en esa otra cinta de los replicantes, bajo ese mismo cielo plomizo y lluvioso (desesperadamente lluvioso), cuando confiesa el perseguidor a su presa que "todos esos recuerdos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia".
Sea tibio o no el llanto, la sensación acogedora de tu saloncito es agradable, te leeré pausadamente y también esperaré un milagro en la llegada de esa noche.
Hola Raúl, supongo que has llegado hasta mi pequeño cuento caminando por el País del Agua. Me alegro mucho que te haya gustado y desde luego puedes visitarlo cuando plazcas, porque la Tierra de los Cuentos no es un lugar privado ni cerrado. Todo el que quiera puede morar aquí por siempre jamás.
Te deseo que el pequeño milagro que esperas te llegue esa noche, y que esa noche llegue muy pronto y esté iluminada por la más bella luna.
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