martes, 26 de mayo de 2009

Las cartas de Yaakov - Carta II (los días que pasaron lentamente)

Querido Yaakov:

Hoy he salido a cabalgar con Silver. Estuvimos horas y horas paseando por el bosque y, después, como hacía muy buena tarde, fuimos al río y Silver se bañó en la cascada de arriba. ¿Sabes qué...?, ya habían florecido los rosales silvestres, y los blancos y los amarillos estaban más altos que la genista.

Después me fui la terraza a tomar el sol. Y entonces me quedé dormida y cuando desperté había salido la luna. ¿Has visto que pequeñita está? Pero se está haciendo grande, y para cuando vuelvas estará plena para que podamos salir a pasear toda la noche.

Como me gustaría que tú también me pudieses escribir desde allí. Así me podrías contar también muchas cosas. Y así no te echaría tanto de menos. Pero se que estás bien porque la paloma me ha traído una pequeña flor que olía a madreselva.

Bueno, ya queda menos para poderte ver, para poderte abrazar. Mientras vuelves voy a ver si te puedo escribir un cuento bonito y así cuando regreses te pondrás muy contento.

Buenas noches amor. Te envío un poquito de magia con esta carta para que tengas los más dulces sueños.

No olvides que te quiero mucho. Hasta pronto,

Denise


No dejes de morar nunca en mis sueños porque así siempre te tendré en mi alma.

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