lunes, 25 de mayo de 2009

Las cartas de Yaakov - Carta I (el día siguiente)

Querido Yaakov:

Esta tarde, cuando se estaba poniendo el sol, estuve paseando por el camino de los guijarros de oro. Te eché mucho de menos, porque siempre que había paseado por allí estabas a mi lado. Anduve durante horas contemplado el brillo infinito que desprende cada paso del camino.

Cuando llegué al cruce de los grandes olmos vi una vez más el que tiene grabados nuestros nombres. Y como siempre haces tú, limpié el liquen que había crecido a nuestro alrededor.

¿Sabes que con la tormenta que hubo anoche han crecido muchas flores blancas en la orilla del sendero? Para cuando vuelvas iré a buscar unas pocas y las pondré en un jarrón, para que así nuestra casa se quedé impregnada de primavera.

Sólo me puse triste cuando llegué vi tus huellas a lo lejos donde el otro día diste la vuelta. Y entonces volví a colocar uno a uno los guijarros que estaban descolocados para que nuestro camino se quedase impecable, como siempre, para que nada tapase el brillo dorado que tanto nos gusta contemplar. Cuando vuelvas quiero que vengas conmigo para que veas lo bonito que ha quedado.

Bueno mi amor, ahora tengo que dejar de escribirte porque ya ha venido nuestra paloma a buscar esta carta. Espero que te llegue pronto este trocito de mi amor, que ahora lanzo al cielo.

No dudes nunca que te quiero. No me tengas en cuenta que alguna vez te haya hecho dudarlo. Sólo mira hacia la luna esta noche y busca el reflejo de mis ojos.

Hasta pronto,

Denise


...y una noche más, déjame un rayo de tu magia de luna para que me arrope cuando sienta frío en el alma.

No hay comentarios: