Erase una vez un bosque muy bonito.
El bosque tenía unos abetos tan altos que atravesaban las nubes con su copa, y unos olmos tan brillantes al sol que, cuando el aire los abanicaba, tornaban todo el bosque de un plateado intenso.
También tenía muchas flores. Flores blancas como la nieve, rojas como el cielo al anochecer, malvas, azules... de todos los colores del arco iris.
Y en la ladera crecía la genista verde y amarilla.
Y el hada Rhiannon vivió siempre en el bosque bonito. Y cada mañana se preguntaba el por qué de aquella belleza.
Y una noche tuvo un mal sueño. El bosque se había tornado oscuro, sombrío, tenebroso. Y cuando despertó encontró una ranita mágica que le dijo que sabía por qué el bosque era tan bello. Era para que ella jamás perdiese su sonrisa.
Y es por eso que cada vez que contemplamos algo bello hay un hadita escondida detrás sonriendo.
No dejes nunca de sonreír para que todo se inunde de belleza.
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1 comentario:
Sin cuentos se acabarían los sueños y todas las noches serían terroríficas.gracias por escribirnos.Adaev
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