Había una vez una caja que tenía cosas pequeñas. Las cosas más pequeñas del mundo.
Hacía ya muchos años que él empezó a guardarlas allí. Un día una, una noche otra, y así durante toda su vida.
Pero nunca las había vuelto a sacar. Hasta que aquella noche decidió rebuscar en su cajita de marfil a ver qué encontraba.
Y encontró un viejo beso de amor, lleno de ternura. Y una cálida caricia. Y había también lágrimas de tristeza y de alegría, y aquellas palabras de un amigo que le hicieron sentirse tan bien.
Y así llegó el amanecer. Era el alba más bella que había visto. Y decidió guardarla en su cajita.
Así todas sus mañanas se tornaron tan alegres como el agua cantarina del riachuelo. Porque esa mañana llegó sin que se diese cuenta. Porque aunque no la esperaba ella sí le esperaba a él, para quedarse en su vida por siempre.
Y su caja se abría cada día para que las cosas pequeñas se fuesen por su ventana. Y el viento se las llevaba al lado de todos los que necesitaban un sueño.
...y si un amanecer me encuentro tu sueño en mi ventana lo guardaré para siempre cerca de mi corazón.
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3 comentarios:
Es curioso, xk conozco miles d formas verbales d ofnder y criticar, xo muy pocas manras de expresar agradcimiento. Y hoy me toca ser agradcido, agradcido x ddicarme tiempo, tiempo xa escucharm y comprendrm, xa dedicarm unas palabras o incluso sakrlo d la nada estructurando una logística k ya la quisieran xa sí algunas empresas, tiempo xa dmostrar tu preocupación x mí, tiempo xa escuchar mis problemas y ayudarm a buscarls solución y sobre todo, tiempo xa sonreír y mostrarm tu afecto. Gracias por ser lo k eres, una persona maravillosa. ¿Cómo podré expresart todo el cariño que t tngo?.
Precioso como siempre, ¿que te voy a decir que tu no sepas?...te dejo mi mano amiga, por si quieres guardarla en tu cajita de marfil... a veces las más pequeñas cosas son las menos prescindibles.
Bss
hay que tener mucho valor para soñar...gracias siempre
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