jueves, 6 de agosto de 2009

EL FIN

Queridos personajes de La Tierra de los Cuentos:

Este cuento que brotó de una lágrima mágica que se bebió mi Luna tiene que terminar. Aunque me invade la tristeza más absoluta, esta vida terrenal que un día escogí para encontrar el tesoro más grande jamás imaginado ha acabado poco a poco con la magia que lo alimentaba.

Tiene que ser así, porque si hay alguien que no cree en las hadas y en los duendes estos se mueren. Y han sido tantos años compartiendo mi vida con ellos que me moriría de dolor si desapareciesen para siempre.

Y si se les deja volar hacia una nueva tierra donde se les admire, siempre estarán ahí. Por mucho que mi alma se vaya con ellos, por muchas lágrimas que derrame en esta despedida.

En el fondo tal vez todo fue un sueño. Tal vez nunca tuve magia, tal vez siempre fui de aquí y nunca tuve alas de plata. Pero fueron tantas veces que lo sentí, y fue tan bello, tan intenso, que incluso merece la pena este amargo sabor del desconsuelo.

Sólo quiero que ese cuento que siempre escribí con el corazón no se pierda para siempre. Quiero que mi Estrellita lo pueda leer un día y llorar y reír como lo hice yo. Es el mejor legado que le puedo dejar porque lleva prendida mi alma.

Gracias a todos los que me leísteis, me escuchasteis, me entendisteis y sentisteis conmigo. Los que todavía sigáis creyendo en esa Tierra y en sus hadas, en sus ninfas y en sus duendes no perdáis nunca la magia porque sino parte de vosotros morirá con ella.

A mi sólo me queda la esperanza de que no todo fuese un hermoso sueño y algún día me pueda volver a encontrar con un halo de magia de La Tierra de los Cuentos y se me cure la herida en el alma que me ha dejado el final de este cuento.

Hasta siempre,

La Princesa Encantada


Querida Luna: Déjame un halo de tu magia para que me arrope cuando sienta frío en el alma…

1 comentario:

adaev dijo...

¿qué haré yo ahora cuando herido de noches eternas me desangre de lunas vacías y horas afiladas si los cuentos enmudecen?¿dónde acudiré a creer que no todo es reloj y pena contenida?¿dónde podrá llorar ahora quien parece un hombre cuando aún necesito tus cuentos para respirar en las madrugadas asesinas?