Una noche, hace ya mucho tiempo, ¿o tal vez anoche?... olvidé de repente el sendero que lleva a la cumbre de la montaña de escarcha.
Otra vez. No sabía si me había perdido. O puede ser que errase el camino allá atrás. Sí... tal vez... creo que fue donde me paré a descansar... entonces tengo que volver y retomar el rumbo correcto. El que sí lleva a donde el hielo sobrevive al estío y donde las mañanas de enero son cálidas.
Entonces volví a desandar mis propias huellas en la yerba, mientras cantaba una vez más nuestra canción. Y me acorde de que por un momento me había sentido cansada, como la primera vez que fui humana y efímera, hace ya (creo) muchos años. Y sólo necesitaba un poco de aquella magia que tú tienes para recuperar el poder de ese polvo de plata que me quedó para siempre impregnado en mis alas.
Y ahora estoy aquí. Buscando una vez más el frío de agosto y el calor de las mañanas nevadas. Pero al menos pude descansar mis pies cuando otra vez más sentí el viento en mi pelo al sobrevolar el bosque de olmos.
Deja que tu magia haga renancer de nuevo la mía... fugaz, eterea.
martes, 16 de junio de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

2 comentarios:
creo que es lo más hermoso que he leído ultimamente,en esta vida de insomnio y verdades como puñaladas tus cuentos son un bálsamo y tu voz una caricia.gracias,siempre gracias
Hola! Hoy he vuelto a reencontrarme con tu blog que descubrí cunado pusiste hace 1 año enlace en foro de MG.Espero que hayas disfrutado algun concierto de nuestro hombre y que todo vaya bien...Me dejaste intrigada con lo de que tu relato no pudiera tener "final feliz" Ya verás que si (lo merece). Saluditos :gloriatoscafer@telefonica.net
Publicar un comentario