Erase una vez un duendecillo mágico que coleccionaba sonrisas. Esto era porque esbozaba una cada vez que a un habitante de la Tierra de los Cuentos le cumplía un sueño.
Pero una noche el duende se despertó sobresaltado y con un nudo en la garganta. Sentía ganas de llorar amargamente, y así lo hizo hasta que el agua del arroyo se tornó salada. Pero no comprendía que le pasaba, el porqué de su pena, por qué se sentía tan triste. Y después de llorar tanto se durmió exhausto hasta que le despertó al amanecer.
Entonces se encontraba mejor, más calmado, pero todavía le quedaba un sabor amargo al tragar que le rasgaba el alma. Pero aún no entendía por qué se sentía tan afligido.
Y entonces decidió dar un paseo para sentir el aire fresco de la mañana en su cara. Y se encontró con una pequeña hada que estaba sentada en una seta roja. Le dio los buenos días, y entonces el hadita le preguntó por qué tenía la mirada tan triste y surcos de lágrimas en su cara. Y el duendecillo le contó lo que le había pasado aquella noche. Y juntos decidieron ir a visitar a la Maga de las Cumbres que todo lo sabe, para consultarle.
Así caminaron durante horas hasta que llegaron a su castillo del color de la noches sin luna.
La Maga ya les estaba esperando, porque los gnomos que trabajan para ella ya le habían contado que iba a tener visita. Y les recibió sentada en su trono de hielo.
Entonces dibujó un gran círculo en el aire moviendo su blanca mano y una gran brecha se abrió en el techo. Allí se podía ver como un niño lloraba por la noche porque se sentía mal y tenía miedo.
Entonces el duendecillo se reconoció en ese niño asustado. Él también tuvo un mal sueño, que duró una muy larga noche. Aunque de eso hacía ya muchísimos años. Pero entonces se olvidó de llorar. Y tampoco hubo quien llorase por él.
Fue cuando se dio cuenta que en ese momento se sentía liberado de aquello que le hacía sentirse mal. Y entonces se acordó que una vez hubo algo que durante mucho tiempo le hirió el alma. Pero por fin todo había acabado.
Esa noche y todas las siguientes de su vida siempre su durmió con una sonrisa. Y siempre hizo que con su magia se cumpliese un sueño.
Nunca dejes de regalarme una de tus mágicas sonrisas. Así mis sueños siempre se cumplirán.
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1 comentario:
impresionantemente hermoso.Con toda mi admiración:adaev
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