jueves, 18 de diciembre de 2008

Capítulo 18 - La reina del planeta trece (EL LIBRO DE LOS PERSONAJES DE LA TIERRA DE LOS CUENTOS)

Hace ya muchos años que abandonó el planeta azul. Se le había quedado pequeño. Después de surcar todos los mares, de subir todas las montañas y de recorrer todos los caminos, un día se dió cuenta de que su corazón necesitaba nuevas emociones.

Encontró una estrella errante que quiso acompañarla en su aventura. Y sin pensarlo dos veces se encaramó a su brillante halo blanco y se fue con ella. Juntas surcaron el cielo azul y llegaron hasta el cielo negro que está más allá de la luna.

Y uno a uno recorrieron los once planetas que cada noche ella veía desde aquel ventanal que daba a su jardín. El primer planeta, de donde ellas venían, era el planeta azul porque estaba lleno de océanos azules. El segundo era el planeta de las flores violetas, el tercero el de los olmos de plata, el cuarto el de la nieve azulada, el quinto el de las rocas de sal, el sexto el los mares de espuma rosa, el séptimo el de los ríos de purpurina, el octavo el de los campos de genista amarilla, el noveno el de la yerba verde esmeralda, el décimo el de las minas de brillante azabache, y el once y el doce eran los de la eterna primavera y el eterno otoño.

Pero ella no encontró en ningún de los doce planetas aquello que buscaba. Realmente tampoco sabía muy bien que estaba persiguiendo en aquel viaje sin rumbo, sólo comprendía que algo le faltaba para poder ser feliz. Aquella inmensidad era tremendamente bella, pero algo fallaba. Entonces se dió cuenta que todos aquellos planetas estaban vacíos, no había gentes con las que compartir todos aquellos sentimientos que ella siempre tenía en su piel, en su alma.

Y de repente, más allá de las últimas estrellas, emergió aquel pequeño planeta brillante de oro y plata... Ere el planeta trece del que hablablan los sabios en aquellos antiguos relatos. Ella se subió a su estrella errante y juntas volaron hacia él. Y ahí estaba todo lo que ansiaba desde hacia tanto tiempo. Allí estaban todos esos corazones llenos de sentimientos que ella siempre deseó poder amar.

Y por siempre fue la reina de aquel planeta trece. Era lo que necesitaban aquellas gentes, la mejor reina que nunca jamás imaginaron. Aquella que podía amarles tanto que nunca más sintieron la pena del dolor.

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